Al Cristo de Monteagudo lo quieren desahuciar. Y teniendo en cuenta que el principal impulsor de la demanda, el letrado José Luis Mazón, rara vez da una causa por perdida, más le vale irse preparando para un largo proceso judicial y, en último término, y por si acaso el insólito e inédito asunto llegara a prosperar un día, ir buscándose con tiempo otro monte o finca -mejor privadas- sobre el que erguirse con la misma majestuosidad con que lo ha hecho a lo largo de los últimos 50 años.
Este letrado, junto a una colega de profesión, Encarnación Martínez Segado, y la Asociación Preeminencia del Derecho, de la que ambos son presidente y vicepresidenta, han presentado un recurso ante la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de Madrid, por el que solicitan la «retirada de símbolo religioso de espacio público (el denominado ‘Cristo de Monteagudo’

».
La petición, que muy probablemente va a generar bastante controversia, se basa en la llamada ‘jurisprudencia Lautsi’ del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), con sede en Estrasburgo, que recientemente obligó al Estado italiano a retirar los crucifijos de las aulas de los colegios públicos. En concreto, este tribunal establecía que «la exposición obligatoria de un símbolo de una confesión concreta en el ejercicio de la función pública, respecto a situaciones específicas sujetas al control gubernamental, en particular las aulas, restringe el derecho de los padres a educar a sus hijos según sus convicciones, así como el derecho de los niños a creer o no creer».
El TEDH añadía que «esta medida (la colocación de crucifijos en las aulas de centros educativos públicos) vulnera estos derechos toda vez que las restricciones son incompatibles con el deber del Estado de respetar la neutralidad en el ejercicio de la función pública, en particular en el ámbito de la educación».
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